<%@LANGUAGE="VBSCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Autoridad Marítima de Panamá - Notas de Prensa - Octubre 2009

Beca Universal, Escuela El Silencio

por VALERIO ABREGO JIMÉNEZ

Artículo de Opnión publicado en La Estrella de Panamá.

(Sábado, 18 de septiembre de 2010)

 

PANAMÁ, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2010

El pasado 24 de agosto, cuando el gobierno nacional en pleno se trasladó a Bocas del Toro, para hacer la entrega de la Beca Universal a más de 83000 estudiantes, incluyendo la Comarca Ngäbe Buglé, con un monto cercano a los 7 millones de dólares, fue motivo de mucha satisfacción haber tenido el privilegio de participar activamente en esta entrega, acompañando al administrador de la Autoridad Marítima de Panamá, Roberto Linares, quien fue designado como ‘Padrino de la Escuela El Silencio’, ubicada en Changuinola.

Los cerca de 300 estudiantes, con una gran alegría y profunda emoción, asistieron puntualmente, acompañados de sus padres y otros con algún familiar cercano para recibir sus cheques de 80 dólares, siendo un aporte para una comunidad de escasos recursos, verdaderamente significativa.

Los niños con sus educadores prepararon todo un rico acto cultural con bailes de los grupos indígenas ngäbes, nasos, buglés y expresiones diversas de la región, como una muestra humilde, pero grandiosa del agradecimiento por esta acción del gobierno nacional de llevarles un pequeño estímulo para incentivarlos en su educación.

La directora de la escuela, Manuela Herrera, no tenía palabras para expresar su gratitud por todo el despliegue que hicieron personal del Ifarhu, el Meduca, la AMP, la fuerza pública y la propia comunidad que se involucró entusiasta ante un ‘histórico’ evento, como fue calificada esta masiva entrega de becas a la juventud estudiosa.

El momento fue oportuno para que la AMP, con su grupo de amigos y colaboradores como la gobernadora de Chiriquí, Aixa Santamaría; la Coordinadora de la AMP en Chiriquí, Digna Lizondro; el Administrador Linares y muchas otras personas hicieran posible una maravillosa sorpresa para los niños y para la escuela con obsequios como bicicletas, implementos deportivos, útiles escolares, bolsas de comida, un equipo de sonido, un congelador y un delicioso brindis para todos los asistentes. Fue sin duda un día memorable para todos los que de una u otra forma fuimos parte de esta gran actividad.

Veinte dólares mensuales, quizás para muchos de nosotros no tengan tanta relevancia, sin embargo, para una comunidad pobre como ‘El Silencio’, para los estudiantes y sus familiares, hace una interesante diferencia cuando no se recibe medio alguno o sencillamente no se tienen ingresos.

Este aporte del gobierno nacional, como una promesa cumplida del presidente Ricardo Martinelli, llenó de esperanzas a los niños de la Escuela El Silencio, así como llenará de esperanzas a todos los niños de nuestras escuelas públicas y algunas particulares que en el resto del país recibirán sus 20 dólares mensuales, por el esfuerzo que a diario hacen para estudiar.

En mi vida de estudiante primario, secundario y universitario tuve el privilegio de ser becario del Ifarhu. En la escuela primaria y secundaria, Escuela de Lechoza y Escuela Secundaria de Finca Blanco, respectivamente, en las fincas bananeras de Barú, Chiriquí, cuando recibía el pago de mi beca, el mismo era esperado no solo por mí, sino por toda mi familia.

Y eso era así, porque esa beca no solo era para mis gastos escolares, sino que también, bajo la administración de mi mamá, parte de ese recurso servía para comprar alimentos y otros enseres necesarios para la casa. Ese pago, aunque humilde, que recibía del Ifarhu, se constituyó durante mis años de estudios en un apoyo valioso para mi familia y un estímulo indiscutible para seguir estudiando y procurando alcanzar mi meta de llegar a ser un día un profesional.

Puedo entonces decir con propiedad que esta Beca Universal tiene un extraordinario valor, porque llega a quienes más lo necesitan y estoy seguro de que servirá de inspiración para que muchos de nuestros niños y jóvenes tengan otra perspectiva del estudio y miren con entusiasmo el horizonte, con fe y esperanza en un mejor porvenir.

Saludos a los niños de la Escuela El Silencio, saludos a los padres de familia, saludos a los miles de educadores que también vivieron la emoción y alegría de sus estudiantes en el recibimiento de esta Beca Universal; en fin, saludos a todos los niños estudiosos de mi país por la bendición recibida y confiamos en que esta iniciativa del gobierno nacional tendrá un impacto tangible en el futuro de nuestros profesionales de todos los rincones de nuestro suelo patrio.